Administra tu sueño para emprender en momentos de crisis

Administrar tu sueño en un momento de crisis puede ser un poco difícil, pero no es imposible.  En tu camino como emprendedora tendrás tiempos únicos que marcarán un antes y un después. Lo importante cuando llegan, es no rendirte y evaluar tu sueño, saber dónde estás, a dónde quieres llegar y establecer nuevas estrategias para el desarrollo de tus objetivos.  Sé que es un gran desafío, pero el verdadero liderazgo comienza en el amor que tengas por lo que hay en tus manos.

Un mundo volátil, lleno de complejidad, incertidumbre y ambigüedad, es justo el escenario en donde las personas que administran su sueño, como tú y yo, tenemos la oportunidad de desaprender para volver a aprender. Es el espacio idóneo para cultivar y desarrollar, de forma intencional, las competencias esenciales de adaptación, como son la flexibilidad y  agilidad. Ante los retos que hoy atravesamos, a nivel mundial, tengo que mencionarte que, en medio de cualquier desafío, siempre hay buenas noticias y la primera de ellas es que mientras administras tu sueño, marcas tu historia y la de tu generación.

Como administradora debes preguntarte si lo que estás haciendo hoy, sigue manteniendo su sentido en un entorno que cambia con rapidez. Hace muchas décadas Peter Drucker dijo: «una organización debe desafiar periódicamente cada producto, servicio, política y canal de distribución; para evitar ser rehenes de las circunstancias».  Esta afirmación hoy, en el 2020, debe ser aplicada con más urgencia. La inercia es muy peligrosa y puede matar tu sueño. Muévete y evita ser rehén de las circunstancias.

Querida Soñadora, es momento de comprender que, mientras administras, existen diferentes estilos de liderar tu sueño, ninguno mejor que otro.  Estoy segura que las circunstancias determinarán cuál será el que más te conviene, dependiendo de tu contexto. Lo importante es la predisposición que tengas para desarrollar tu sueño, es decir, la habilidad y el deseo de cumplir con una tarea.

Existen cuatro niveles de predisposición, que son: Bajo, Moderado, Cambiante y Alto, determinados por la disposición y la habilidad. Lo verás mejor en esta gráfica:

De esta forma, en el P1 el administrador necesita ver y relacionarse con otros para poder realizar las tareas. En el P2 necesita involucrarse y entender la información que tiene, para poder realizar las tareas. En el P3 debe creer y demanda protagonismo con el fin de moverse para alcanzar sus compromisos internos y así cumplir con sus tareas. En el P4 necesita confianza, demanda libertad y debe ser capaz de asimilar los propósitos.

Cuando enfrentamos momentos de crisis, tal vez nos paralizamos, pero es la oportunidad de trabajar en nuestro interior para lograr una predisposición alta, dispuesta a cambios, una que logre asimilar lo que se enfrenta, aprender de otros y que desarrolle la habilidad para cumplir con las tareas de administradora.

Algo importante para administrar tu sueño es la influencia. Necesitas compañeros de sueños capaces de levantar tus manos cuando estés cansada y de ayudarte a llegar a tu meta. Eres una líder de influencia, pero también necesitas un coach o mentores, personas que te inspiren e influyan en el proceso de alcanzar tus metas. Leonardo Da Vinci dijo: «los que se enamoran de la práctica sin la teoría, son como los pilotos sin brújula que nunca podrán saber a dónde van».

El libro «The Managerial Grid» (La Cuadrícula Administrativa) de Robert Blake y Jane Mouton mencionan un posible estilo de liderazgo ideal. Se trata de liderar a través de la ejecución de la influencia, mediante el interés por la producción y por las personas. Según estos autores, el nivel de resultados de una organización o empresa depende de que el administrador o líder desarrollen un alto interés en las relaciones cercanas y la producción. Se lee bonito pero la realidad que enfrenta una persona emprendedora es otra.

No existe un súper método a la hora de administrar y conseguir el desempeño deseado. Lo que sí existen son cuatro estilos administrativos que son productivos en diferentes situaciones. ¿Sabes cuál es el mejor? Es el que aprendas a adaptar a tu realidad. A continuación te menciono los estilos, escoge el que mejor se ajuste a tu necesidad:

Estilo 1 – Altamente directivo.

  • Da instrucciones precisas.
  • Toma la mayoría de las decisiones.
  • Las relaciones cercanas no son su prioridad, solo ordena.
  • Pone mucho énfasis en los programas, actividades y resultados.
  • Alta supervisión de los resultados.
  • Define los roles de los demás.
  • Establece metas para toda la organización.

Estilo 2– Altamente directivo y relacional.

  • Inspira y persuade.
  • Mucho énfasis en los programas, actividades y resultados.
  • Cuida las relaciones cercanas.
  • Persuade a los demás a seguir sus instrucciones.
  • Da instrucciones abiertas dando la posibilidad a los seguidores que aporten información.
  • Explica a los demás la importancia de los roles.
  • Inspira a otros a seguir sus metas.

Estilo 3: Altamente relacional.

  • Da prioridad a las relaciones.
  • Los programas, actividades y resultados están en segundo lugar. Obtiene bajo desempeño.
  • Le gusta compartir con otros.
  • Se esfuerza por conseguir consenso en las actividades.
  • Toma decisiones en conjunto.
  • Llega a un acuerdo en cuanto a las instrucciones.
  • Pregunta a los demás cuales son sus metas.
  • Los dirigidos establecen sus propios roles.

Estilo 4 – Mínimamente directivo y relacional.

  • Delega y deja ser y hacer.
  • Baja participación en los programas, actividades y resultados. Poca inversión en las relaciones cercanas.
  • Todos toman sus propias decisiones.
  • Se limita a indicar el resultado final esperado.
  • Los dirigidos establecen sus propios roles.

Ya que conoces los cuatro estilos para administrar tu sueño, ¿cuál crees que se parece más al tuyo? Recuerda que ninguno es perfecto, se trata de aprender a utilizarlos en el momento idóneo, ya que cada uno puede ser efectivo según la situación enfrentada. Lo importante es no caer presa de las circunstancias.

Ahora bien, cada estilo tiene su lado positivo y negativo y puede ser bien o mal empleado según lo requiera la necesidad situacional. Las acciones del administrador, en los diversos estilos, pueden ser: ordenar, persuadir, delegar, y compartir. Veámoslo en la siguiente tabla:

No hay una única manera correcta de administrar tu sueño, no hay un solo molde, no existe el «super estilo» y no hay una receta que funcione siempre. Para administrar tu sueño en momentos de crisis debes discernir tus necesidades, estilos de aprendizajes y alternar tu estilo, de acuerdo con tu realidad.

Ahora piensa en ti. Si al observar las descripciones de los cuatro estilos, en alguno dijiste: «esta soy yo», te animo e invito a ser flexible. No te quedes ahí y atrévete a cambiar, aunque lleves mucho tiempo trabajando así o acabes de comenzar a hacerlo. Todos podemos cambiar. Aunque nos cueste, podemos dejar nuestra naturaleza para seguir creciendo. Podemos desarrollar nuestras capacidades y aquello que se convertirá en fortalezas.

Por último, quiero compartir contigo estos links, en los que encontrarás dos guías útiles para identificar tu estilo recurrente, analizar cómo puedes trabajar con ellos y aprender a usar otros estilos cuando sea necesario. Accede aquí: https://bit.ly/2Fb3luF y https://bit.ly/3bzIRaZ. Espero que sean de bendición y puedas direccionarte hacia tu meta propuesta.

¡Te espero en mi próximo escrito! ¡Dios te bendiga!

Dra. (c) Yumilka Rodríguez Pérez, MSS

Escritora de Administra tu Sueño en soñadoras.com

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