El verdadero glamour: el de Cristo

¡Hola, hola, Soñadora!

¡Feliz Año Nuevo! ¡Por fin llegó el 2021!

No es un secreto que el año 2020 fue uno de muchos retos, experimentamos mucho dolor, mucha ansiedad, mucha incertidumbre. Aun en el presente, vivimos en medio de una pandemia universal, sin saber qué ocurrirá y qué nos depara el futuro. Pero en medio de tantos eventos ocurriendo, igualmente hemos visto y oído historias de sobrevivencia, resiliencia y cambio. Hemos visto cómo mucha gente se une, se levanta y levanta a otros. También hemos sido testigos de cómo, a pesar de las circunstancias, muchas personas han decidido elevar su cabeza y caminar con la frente en alto, luchar por su vida, por su familia y por su bienestar emocional. Yo soy una de esas personas y en esta entrada te contaré mi historia. Una historia de metamorfosis y de transición; una historia de fe y de elevación; una historia que presenta un cambio a este blog y te contará sobre lo que es vivir el verdadero glamour: el de Cristo. 

Pero antes de comenzar de lleno, te pregunto: ¿te ha pasado que tienes un plan de vida, organizado y estructurado, y ¡boom! de repente experimentas algo que lo cambia todo? El plan quedó sin efecto. El plan ya no tiene sentido. El plan se derrumbó. Tal vez querías irte de viaje este pasado verano y no pudiste por la pandemia. Quizás tenías pensado comenzar a estudiar en agosto esa nueva certificación que estabas considerando y con la crisis no pudiste, porque otras cosas tuvieron prioridad. Tal vez tenías la meta de comprar una casa, y con el cierre de emergencia perdiste el empleo y el sueño se fue abajo. Tenías unos planes con tu proyecto de emprendimiento y/o negocio y no pudiste seguir. ¿Te identificas? Puedo mencionarte miles de ejemplos y escenarios, pero me interesa más contarte lo que me ocurrió a mí y mi experiencia de cambio.

Si es la primera vez que me lees y no me conoces bien, mi nombre es Sherry Elaine, soy una emprendedora puertorriqueña que vivo para cumplir mi propósito en la vida. Gracias a Dios, después de muchos años buscando cómo y en qué encaminar mi vida profesional, puedo decir con toda seguridad que estoy caminando por la senda que Dios diseñó para mí. El proceso de emprender muchas veces es duro y extenuante; no se hizo para correrse solo, aunque muchas veces es solitario. Cuando en Abril 2019 decidí abrir mi tienda en línea, jamás pensé que de eso saldría un proyecto de emprendimiento; una plataforma. Toda mi vida he sido amante de la moda y de los libros y sabía que todo lo que fuera a hacer tendría que ser dirigido a eso. Estaba cansada de vivir una vida mediocre, sin sentido, con vacíos en mi vida profesional. Estaba extenuada pero decidida. 

El proceso de desarrollar mi plataforma tuvo muchas altas y bajas, pero poco a poco le iba dando forma y veía cómo Dios se manifestaba en cada cosa que hacía, en cada persona que ponía en mi camino y en el mínimo detalle de todas las áreas de mi proyecto. Todo fue muy emocionante. Me certifiqué como Asesora de Imagen, comencé a planificar el nuevo camino de Uplift Glam y fui añadiendo productos a la plataforma. Poco a poco comencé a ser reconocida por mi esfuerzo y logré participar en varias entrevistas para hablar sobre mi negocio, mis estrategias y mi historia. ¡Comencé a escribir aquí!

Pero…trabajaba de sol a sol. Fui limitando el tiempo con los míos y comencé a faltar a la iglesia que visitaba. Todo mi enfoque era en mi negocio. Pensaba que si trabajaba fuerte y sin descanso iba a lograr mi sueño de tener una boutique de moda exclusiva y de poder tener los recursos económicos suficientes para ayudar a mi familia en cualquier cosa que necesitaran. Mis ventas eran como una montaña rusa, unos días eran buenos y otros no tan buenos. Los días de frustración se incrementaron y me sincero con ustedes, pensé dejarlo todo, aunque muy dentro de mi corazón sabía que no podía, mi amor por Uplift Glam era tan grande que sabía que era imposible hacerlo. Pero no sabía qué hacer. 

Hasta que llegó la pandemia y Dios me rescató. Aquí en mi país, Puerto Rico, comenzamos un cierre de emergencia en marzo del 2020. Antes de ese mes mi abuela materna, mi otra madre, enfermó gravemente y pasé a ser cuidadora de ella junto a mi mamá y mis tías. En el cuarto de hospital experimenté muchas cosas hermosas con ella. Yo, con tanto estrés y ansiedad por el negocio y varias situaciones que estaba viviendo a nivel personal, me estaba endureciendo ante Dios, aunque por fuera nadie lo notara. ¡Ni yo misma me había percatado! Y Él en su misericordia infinita, me mostró mi corazón y utilizó la enfermedad de mi abuela y el tiempo de encierro para acercarme a Él y darme otra oportunidad de vida. Me habló de su amor, de su perdón. Me recogió en sus brazos y me hizo sentir como una princesa. Me enseñó lo que es realmente importante, me dio una lección significativa y trascendental de mi propósito en la vida y cuál era el camino que debía de seguir.

Dios me recordó que en Él y en su Hijo yo viviría lo que tanto anhelaba y ni sabía que realmente necesitaba, el verdadero glamour: el de Cristo.  Dios, en la pandemia me regaló un lugar nuevo donde congregarme, y una familia espiritual que amo con todas las fuerzas de mi corazón. Me recordó que le debo todo a Él, que debo trabajar para Él y que debo descansar en Él. Me dio un norte, un enfoque y ¡hasta nuevos proyectos! Esa experiencia fue hermosa, pero requirió de un quebrantamiento. Requirió sacrificios de mi parte, aceptar cosas, dejar ir otras y adentrarme a un nuevo camino dirigido por fe. Ahora vivo con la certeza de lo que espero y con la convicción de lo que no veo. Pero también vivo caminando en mi promesa y dando pasos de obediencia al Padre. 

Esto de ninguna manera significa que yo dejaré mis proyectos y mis negocios. No significa que dejaré mi gusto por la moda y por la belleza. Pero sí estoy en un proceso de cambio y de redirección. Estoy llamada a inspirar, motivar y ayudar a otros a caminar hacia ese sueño, hacia esa promesa. Estoy llamada a usar mis plataformas para bendecir y dirigir a personas al Padre. Y estoy llamada a empoderar desde mi propia experiencia. Antes yo vivía mi vida esperando que las cosas pasaran, luego vivía mi vida humanamente, haciendo que las cosas pasaran. Ahora vivo mi vida con Dios como brújula y caminando en su promesa, en lo que Él me prometió y en lo que Él me encargó. Ahora vivo mi vida en completa rendición a Él. ¡No sé si ustedes han experimentado eso Soñadoras! ¡Pero es liberador! 

Cuando meditaba en los temas de los próximos artículos que compartiré contigo este nuevo año, recordaba las últimas palabras que escribí en mi primera entrada de este blog: <<¡Eleva tu glamour, amada y comienza a brillar!>>. Hoy te invito, a que, si todavía no lo has hecho, decidas entregar tu vida y tus planes en las manos de Jesús. Únicamente de esta manera vas a experimentar completa dicha, paz y contentamiento en tu vida y en tus proyectos. Es de esta manera que vas a vivir en completa felicidad y podrás realmente brillar y experimentar el verdadero glamour, el de Cristo.

Con amor,

Sherry Elaine
Escritora de Eleva tu glamour en soñadoras.com 

Información de contacto:

Fundadora de Uplift Glam

info@upliftglam.com

upliftglam.com

https://www.pinterest.com/upliftglam

https://www.instagram.com/upliftglam/

https://www.facebook.com/upliftglam/

https://www.facebook.com/groups/upliftglam

https://www.instagram.com/promiserevealedprayers

https://www.facebook.com/promiserevealedprayers