Me traicionaron, ¿qué hago?

En diferentes niveles de las relaciones podemos ser traicionadas. Sí, así como lees. Existe la posibilidad de que alguien, en algún nivel, traicione tu confianza y en todas las relaciones, la traición es dolorosa y difícil.

En un momento de mi vida aprendí que no puedo negar que, en algún momento, alguien me va a traicionar y que por esto no voy a dejar de relacionarme con las personas. Así que, acepté la siguiente aseveración: «Sé cuidadosa. Es muy probable que en alguna de las relaciones presentes alguien vaya a lastimarte».

Nota aclaratoria: No es que tenga este pensamiento en mi mente en cada relación o en todo momento. Parece un pensamiento pesimista. Pero la realidad es que, hace más de 20 años, tenía como filosofía de vida que las personas jamás me iban a traicionar porque me amaban y no querían hacerme daño. Hasta que me traicionaron. Ese día sentí que me iba a morir y me tiré en la cama a llorar sin consuelo.

Analiza conmigo la aseveración: «Alguien va a lastimarte» Yo te digo, nadie puede lastimarte si tú no le das el consentimiento. Nadie fuera de tí, humanamente hablando, tiene el poder absoluto sobre tus pensamientos y emociones. Esta afirmación me ayudó a enfrentar las heridas y ahora, si algo así sucede, me lo planteo de la siguiente manera: «Me lastimó lo que hiciste. Me doy el permiso de sentir dolor. Me daré el tiempo que necesito, pero ya no tendrás más poder sobre mí».

Entonces, analicé nuevamente ese pensamiento, lo acepté y me hice la siguiente pregunta: ¿me traicionaron y ahora qué voy hacer?

Te comparto algunas cosas que aprendí:

  • Lo primero es que no tengo que sufrir la traición en silencio. Puedo expresar mi dolor con alguien. Acepto mis sentimientos de dolor, coraje y frustración. La traición en ocasiones se experimenta como si fuera un proceso de pérdida o duelo. La realidad es que no solo es la pérdida de una relación sino también de una relación de confianza y amor. El amor en diferentes expresiones es lacerado. Debes saber que alguien puede ser un recurso de apoyo para ti. Identifica a esa persona que te acompañará en tu proceso de sanidad.
  • Lo segundo es que puedo perdonar a un “traidor”. Esta no es una decisión que deba tomar ligeramente; pero sí necesariamente, en pos de mi bienestar y salud emocional. Con el tiempo uno puede rehacer su vida y seguir hacia adelante. Dependiendo de la relación tomará el tiempo que necesites. Puedes sentir que jamás te levantarás de esta situación tan dolorosa, puede incluso tomar un tiempo prolongado; pero también aprendí de estas situaciones dolorosas, experiencias valiosas y aprendizajes invaluables para toda mi vida.

Pero, me traicionaron… ¿qué hago?, ¿cómo puedo superar ese momento tan doloroso?

  • Analiza las circunstancias en que ocurrió la traición

Tras una traición, como en cualquier situación de duelo, la primera etapa que experimenta la persona es la de negación. En estas situaciones es importante hablar con alguien cercano, porque canalizar este tipo de emociones puede no ser fácil. Hablar con otros individuos, además, puede permitirte ver las cosas desde otra perspectiva. También es importante que analices el contexto y el motivo por el cual ocurrió la traición. Este te permite también analizar cuáles son las áreas que puedes mejorar como persona y las estrategias que implementarás en la próxima relación.

  • No seas dura contigo misma

Es frecuente que, en estas situaciones, aparezca la ira y también la tristeza. La tristeza suele experimentarse cuando una persona comienza a reconocer el alcance de la situación. Si te sientes traicionada es porque la otra persona era importante para ti.

Lo cierto es que, durante el tiempo de tristeza, necesitas liberar esas emociones, y, de hecho, esto puede ocurrir al mismo tiempo que sientes ira. La inestabilidad emocional es frecuente en estos momentos delicados. Lo que debes hacer es tratarte con compasión, y si tienes que llorar, ¡hazlo! Lo importante es que no seas dura contigo misma.

Todo tiene un principio y todo tiene un final. Lo que es eterno es el amor de Dios para ti. Sus promesas no tienen fecha de vencimiento. Aprende a descansar y soltar las situaciones en las manos de Dios y deja que Él tome el control de todo. No pienses que estás sola en esta vida.

Todas vivimos ciclos, temporadas y épocas del año en donde pensamos que no lo vamos a lograr. Toma control de ese pensamiento. Es solo un pensamiento y no una realidad. No estás sola, Dios está contigo. Muchas veces nos encontramos con el drama de nuestra novela: «A mí nadie me ayuda. Yo todo lo hago sola.»

Y sí, es cierto que en ocasiones ningún ser humano te ha ayudado, pero no es verdad que Dios no haya estado para ayudarte. Si Dios no te da salud no podrías haberte levantado de esa cama. No olvides que las estaciones o temporadas son momentáneas.

  • No guardes rencor

Si bien es cierto que debemos tratarnos a nosotras mismas con cariño, también lo es que no debemos guardar rencor hacia las otras personas. Cuando sentimos ira, experimentamos una necesidad de desahogo, especialmente en contra de la persona que nos lastimó. En realidad, la mejor alternativa es no guardar rencor.

Por favor, cuidado con quién y cuándo va a ser tu “desahogo”, porque en ocasiones comentamos nuestro dolor en el momento incorrecto y con la persona incorrecta. Seamos sabias y prudentes. Antes de recurrir a alguien, lleva tu situación en oración a Dios.

  • Acepta la situación

La aceptación es una de las mejores decisiones que podemos tomar para recuperar el bienestar y la salud mental, porque, al igual que decía en el punto anterior, recrearnos en la frustración o la ira lo único que va a propiciar es que seamos nosotras los que más suframos.

  • Tómate tu tiempo

La aceptación puede llevar su tiempo porque hay que seguir una serie de etapas y se necesita tiempo para reflexionar sobre lo ocurrido. Toma el tiempo que necesites. El tiempo lo determinas tú.

  • ¡Perdona!

Perdonar a esa persona que te ha traicionado no significa que tengas que volver a aceptarlo en tu vida o que estás de acuerdo con su comportamiento; sino que es un acto de madurez, en el que se ha aceptado la situación y la persona se libera de sentir rencor.

Vas a sobrevivir. Aprende a disfrutar cada experiencia y la sabiduría que llega con el paso de los días. Al salir el sol se recibe un nuevo día y con esto, nuevas experiencias que te darán otra perspectiva. Estoy segurísima que hoy no piensas igual que ayer. Hoy te das cuenta que sobreviviste.

Las relaciones interpersonales son importantes, pero no más que tu persona. Cuidarte es tu responsabilidad ante Dios y las personas con las que te rodeas. Haz siempre tu mejor esfuerzo. Recuerda: Conócete, disfruta y aprende a preveer las situaciones que puedan dominar tus emociones.

Es el deseo de mi corazón que este artículo haya sido de su interés y a su vez, sea una herramienta de mejoramiento personal a la hora de establecer relaciones.

Hasta la próxima, desde el corazón de una amiga.

Dayna Monteagudo Rodríguez

Escritora de Relaciónate para el éxito en Soñadoras.com

Autora de Desde el corazón de una Amiga

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