Mediando con misma para emprender

El otro día estaba de camino a San Juan (en Puerto Rico, mi país natal), para hacer unas diligencias, y mi hija me acompañó. Ella estaba tomando una clase de la universidad, a través de su teléfono, y yo conducía, un poco aburrida; pero cuando por fin terminó su clase virtual, comenzamos a hablar. Ella es una joven de 19 años, soñadora y visionaria, con identidad propia, amante de la justicia, de la equidad y de los derechos de la mujer. 

Nuestra conversación se dirigió a los eventos nefastos que han pasado estas últimas semanas. Hablamos desde el atentado contra el Capitolio de Estados Unidos, hasta la más reciente muerte de una enfermera, por violencia doméstica en Puerto Rico, y así siguió la conversación por una hora. Hablamos de los derechos de la mujer, del salario que debemos devengar, de cómo nos deben mirar y respetar los hombres, que no nos cuestionen por cómo vestimos, en fin, la plática fue muy interesante. Estos temas levantan pasiones, y ella se enfocó en los derechos de la mujer. Me encanta verla y escucharla cómo defiende sus puntos; pero más que todo, cómo alza su voz para expresarse e inferir que las mujeres somos mucho más de lo que algunos en la sociedad dicen que somos. 

Y tú me preguntarás: pero, ¿qué es lo que la sociedad dice que somos? Pues te diré lo que me dijo mi hija: «Mami, para muchos nosotras somos todo rosita, sentimentales y extremadamente sensibles, y está bien ser así; pero somos mucho más. Somos fuertes, somos mujeres de carácter, seguras, creativas, líderes, visionarias y mucho, mucho más». Y es cierto, estoy de acuerdo con ella. Podemos ser sensibles y compasivas; y a la vez, ser fuertes, decididas y seguras. Nos puede gustar lo rosado; pero también lo azul. Podemos ser mujeres enfocadas en formalizar una familia primero y luego una carrera; o al revés… 

Esta chica, mi amada hija, de una generación totalmente diferente a la mía, me dio una clasecita sobre la importancia de saber quiénes somos y lo que representamos en la sociedad; que somos de inspiración y motivación, que somos luchadoras y trabajadoras, que somos soñadoras y vamos tras nuestras metas; que somos tan versátiles, que parecemos un pulpo haciendo tantas y tantas cosas a la vez; que somos amorosas, pero cuando hay que ser autoritarias, lo somos. 

Y Te preguntarás: ¿qué tiene que ver todo esto con emprender y con mediar con «misma»? Pues déjame decirte que mucho. Durante el camino estuve escuchando atentamente el punto de vista de mi hija; provoqué que hablara y expresara su sentir, apelé a sus emociones, fui empática y realicé preguntas para que reflexionara en soluciones, para conseguir la igualdad en los derechos para la mujer. Todo eso se hace en mediación. 

En Mediación escuchamos activamente a las personas cuando tienen un conflicto, provocamos que las personas hablen y nos dejen saber qué les incomoda y molesta del otro; utilizamos estrategias para que florezcan emociones que lleven a la transformación positiva del conflicto, y formulamos una variedad de preguntas para que las personas por sí mismas encuentren sus soluciones y puedan tener el control de sus decisiones. Como mediadora lo que hago es dirigir un proceso de diálogo entre dos personas que tienen un malentendido, diferencias o conflicto, para que, a través de mi intervención, las personas dialoguen pacíficamente logrando visualizar alternativas que pueden resolver su situación y poner fin a su conflicto.

Relacionado con el emprendimiento, te diré que cuando vamos a emprender debemos tener una conversación con nosotras mismas. Tenemos que mediar con «misma». Debemos tener bien claro ¿quiénes somos?, ¿qué deseamos? y ¿hacia dónde queremos ir? Debes estar segura quién eres y qué representas como mujer, ¿cuál es tu propósito?, ¿qué te motiva a emprender?, ¿por qué quieres hacerlo? Ese emprendimiento, ¿será solo por un tiempo o es para largo plazo? Te recomiendo que tengas una conversación con «misma» y le hagas todas esas preguntas, que medies contigo misma y busques alternativas que te lleven a un emprendimiento exitoso; y más que todo, que disfrutes el recorrido y experimentes una y otra vez muchos momentos de felicidad por emprender sabiamente.

Dina Sánchez

Mediadora con Propósito

Vicepresidente Centro de Solución de Conflictos

dinasanchezmediadora@gmail.com

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