Mi cuidado personal y las relaciones

 

 

Desde que nacemos hasta que morimos, las personas nos relacionamos, de una u otra forma, con nuestro entorno. Así, un bebé llora porque quiere comer y esa es su forma de relacionarse con su madre. Conforme el niño va creciendo, adquiere el habla y el lenguaje no verbal para comprender su entorno y que, a su vez, este entienda qué es lo que necesita en cada momento.

Podemos afirmar que el entorno será de gran importancia para cada persona. Pero no de la misma forma, puesto que esto dependerá de la edad de cada sujeto. Así, si una persona está expuesta o en constante relación con personas negativas, que sean influyentes para ella, marcará e influenciará en sus propias emociones, modificándolas. Cuando dicha modificación se haga un hábito, esta emoción pasará a formar parte de su personalidad. Con relación a esto, es importante recordar lo que menciona Maslow sobre la influencia o importancia que tienen las personas y el entorno para cada sujeto. De allí que se destaque que todo ser humano es un sujeto social, pues cada cual (sus actitudes, comportamientos y emociones), están atravesadas por las relaciones interpersonales.

Características que inciden en la forma de relacionarnos

Hemos leído y escuchado un centenar de veces que “cada persona es única e irrepetible”. Pero, ¿a qué se debe esto?

Ocurre que el modo en que cada persona se relacione con otras y sus propias características, harán de cada sujeto una persona diferente. Es por esta razón, que hermanos o gemelos incluso, tienen personalidades diferentes, puesto que, aunque el entorno es similar, la forma de interactuar con este, es personal.

Es de suma importancia entender que la única manera de poder relacionarnos efectivamente con los demás, es conociéndonos a nosotras mismas. Busca, con carácter de urgencia, un momento para estar contigo misma donde puedas meditar y reconocer tus fortalezas y logros. Lamentablemente invertimos demasiado tiempo en señalar lo negativo, las malas decisiones, o en pensamientos del pasado. Te propongo un cambio: Invierte tiempo en reconocer tus cualidades, tus fortalezas y tus logros, todos los que has obtenido, por más pequeño que pueda parecer.

¿Qué importancia tiene para ti conocerte? Mucha, porque cuando te conoces, te cuidas. Probablemente has escuchado a alguien decir: “Mejor no digo nada porque yo me conozco”. Lo que la persona está queriendo decir es: “Sé cuál sería una posible respuesta, pero decidí controlarme”. Si reconoces que eres una persona que si no descansa o come se pone de mal humor, evita estas y otras situaciones. Trata de hacer tus comidas a tiempo y descansa. Ejemplos como los que mencioné, son muestras de cuando alguien se conoce y aprende a cuidarse. Una compañera de trabajo, en una ocasión, me compartió que cuando tenía un cambio hormonal estaba bien sensible y lloraba por todo, y un día, su esposo la confrontó con la pregunta: “¿Por qué las mujeres, en algún momento del mes, están sensibles o de mal humor?” Claro que la respuesta a esta pregunta tiene un fundamento natural y científico, pero ella y yo concluimos que vamos a hacer nuestro mejor esfuerzo para que las hormonas no nos dominen; sino por el contrario, trataremos de dominar nuestras hormonas. Conócete, disfrútate y toma medidas para prevenir las situaciones que pudieran dominar tus emociones.

“Conocerse a sí mismo es el mayor saber.” – Galileo Galilei

Factores individuales que influyen en las relaciones interpersonales

1. Emociones. Las emociones pueden ser positivas o negativas. Una persona que mayormente sienta emociones positivas, experimentará bienestar y confianza en sí mismo así como en el entorno, lo que facilitará sus relaciones interpersonales.

2. Buena comunicación. Comprender cómo comunicarnos es una habilidad que se aprende desde el momento del nacimiento y perdura toda la vida. Una buena comunicación facilitará las relaciones con los demás. En este sentido, gana una gran importancia el concepto de empatía, puesto que esta es la habilidad o característica de poder comprender lo que otro siente. Es decir, ponerse en su lugar. Dicho término resulta indispensable para facilitar la comunicación entre dos o más personas.

3. Pensamientos. Las emociones están mediadas o sujetas a los pensamientos que tengamos. Así, los pensamientos positivos arrojan sentimientos también positivos; mientras que los pensamientos negativos, desencadenan en sentimientos de estas características. Ambos, pensamientos y sentimientos, forjan relaciones negativas o positivas basadas en el tipo de pensamiento que se tenga.

4. Autoestima. Una persona con una elevada autoestima no necesitará relacionarse con otras personas para sentir la aprobación, puesto que ya se aprueba a sí misma. Entonces, el tipo de relación que esta persona entable con el entorno, será de seguridad y de comunicación. Por el contrario, una persona con una autoestima disminuida o baja, buscará desesperadamente la aprobación de su entorno. La diferencia reside en que, en el primer caso, una persona se relaciona con otra sabiendo qué quiere porque ya lo escogió internamente; mientras que, en el segundo caso, la persona se vincula con otros buscando ser aceptado, puesto que su propia voz no alcanza para tomar decisiones personales.

Mejorar nuestras relaciones familiares a través de la inteligencia intrapersonal

1. Trabaja y cuida tu autoestima. Si te valoras a ti misma, no buscarás esa valoración en las relaciones. Además, contribuye a no sentirse mal ante determinadas actitudes de los demás.

2. Desarrolla patrones de apego seguros. Evita la dependencia, confía en el afecto de las otras personas y disfruta de su presencia.

3. Desarrolla habilidades sociales que te permitan entender las reacciones del otro, evitando pensamientos sesgados y que también te permitan comunicar tus estados emocionales, sin dañar a los demás.

4. Analiza los pensamientos que tienes sobre ti misma, las otras personas y las relaciones. Los pensamientos nos llevan a experimentar emociones determinadas.

5. Aprende a identificar, expresar y controlar tus emociones. De este modo, dejarás que estas fluyan y su influencia negativa será menor.

6. Procura desarrollar un pensamiento positivo que te lleve al bienestar.

7. Comunícate de forma positiva y escucha a los demás.

8. No escatimes en muestras de afecto. Ayudan a sentirnos bien, a todos.

9. Crea un clima de confianza, donde puedas y puedan comunicarse los respectivos estados emocionales.

Las relaciones interpersonales son importantes, pero no más que tu persona. Cuidarte es tu responsabilidad ante Dios y las personas con las que te rodeas. Haz siempre tu mejor esfuerzo. Recuerda: Conócete, disfrútate y prevé las situaciones que pudieran dominar tus emociones.

Es el deseo de mi corazón que este artículo haya sido de su interés y que a su vez, sea una herramienta de mejoramiento personal a la hora de establecer relaciones.

¡Hasta la próxima, desde el corazón de una amiga!.

Dayna Monteagudo Rodríguez

Escritora de Relaciónate para el éxito para soñar en Soñadoras.com

Autora de Desde el corazón de una Amiga

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