Planifica tu enfoque

El enfoque es uno de los elementos indispensables para vivir tus sueños y metas; por lo tanto, se requiere de un esfuerzo intencional para mantenerlo. Para muchas personas es su «talón de Aquiles» y no saben cómo manejarlo. Por esta razón, hoy te quiero exhortar a planificar tu enfoque. Pareciera algo absurdo y atípico porque nadie va por la vida planificando todo y mucho menos, su enfoque. Sin embargo, quiero que sepas que es una gran estrategia hacerlo, porque planificar tu enfoque te proveerá la dirección y la guía hacia lo que quieres lograr. 

La RAE define el enfoque como «dirigir la atención o el interés hacia un asunto o problema desde supuestos previos, para tratar de resolverlo acertadamente». Lo que de antemano te sugiere atención e interés, y esto es vital a la hora de vivir tus sueños y hacerlos una realidad. La atención y el interés provocan una ejecución y desempeño hacia algo determinado; si colocas tu atención e interés en los retos y las dificultades, tu energía y tus acciones irán en esa dirección. 

El enfoque genera poder e impulso hacia lo que vas a hacer. Si colocas el enfoque en el lugar correcto, verás áreas de oportunidad y no de limitación. Planifica tu enfoque y evita que te desvíes. 

Yo recuerdo cuando tuve una gran idea de comenzar a ofrecer talleres y conferencias, de forma independiente, y me establecí una meta sin fecha y sin enfoque; fue un desastre. Tengo que ser honesta porque así fue, dije algo al aire y en el aire permaneció. Al no establecer una fecha límite y enfocarme, comencé a cambiar prioridades y desviarme en otros asuntos que nada tenían que ver con la meta. Cuando comencé a planificar el enfoque, los resultados fueron otros. 

Para poder enfocarte debes hacer lo siguiente:

  • Planifica tu enfoque: El enfoque no siempre se produce de manera natural; por lo tanto, necesitas planificarlo y accionarlo porque como digo: «la planificación sin acción es solo una ilusión». Debes separar días y horas para enfocarte en algo en particular que vas a trabajar. 
  • Aplica la intencionalidad: Cada vez que vayas a realizar alguna gestión, pregúntate si está alineada con eso que deseas lograr. Esto hará que te re-enfoques si pierdes el rumbo.
  • Despréndete de lo que parece bueno, pero te distrae: Para poder enfocarte debes reconocer que hay acciones, personas, lugares, pensamientos… que no te permiten avanzar y debes desprenderte de ellos. Muchas veces parecen ser cosas buenas; sin embargo, si quieres ir por lo mejor tienes que soltarlas. 
  • Establece lista de prioridades: Según tus prioridades, enfócate. Cada mañana repasa esa lista de prioridades, junto a la agenda del día y centra el enfoque en lo que realmente es prioridad. 
  • Diseña un plan de resultados basado en tus metas: Este plan guiará tus acciones. Si esas acciones no impulsan el resultado, debes eliminarla o modificarla. Si lo impulsa, permanece y te enfocas en eso.

Muchas veces la falta de enfoque se vincula a la falta de planificación. Esta planificación te llevará a maximizar tus esfuerzos y obtener mejores resultados. 

Otro de los elementos indispensables a la hora de planificar tu enfoque es identificar tus distracciones y fugas de tiempo. Esto es fundamental porque las distracciones provocan fugas de tiempo y las fugas de tiempo son producidas por el desenfoque. De esta manera, al tener claras tus distracciones, puedes identificar dónde se diluye tu tiempo y vas a darte cuenta de que ha sido porque no te has enfocado. 

Recuerda que estar enfocado es prestar atención e interés; así que, si estás prestando más atención e interés a las RRSS (redes sociales, Netflix, etc.) estás desenfocándote de otras cosas como, por ejemplo: la familia, el negocio, los amigos. Cuando le dices que sí a algo, le estás diciendo que no a otra cosa.

Asimismo, el enfoque se vincula a tus resultados. Donde colocas tu foco, colocas tu energía y en eso es que permaneces. Por tal motivo, es momento de llevar a la práctica el planificar tu enfoque de una forma sencilla y viable:

  • Necesitas saber qué quieres y cuándo lo quieres.
  • Debes diseñar la ruta de cómo lo obtendrás.
  • Registra en tu agenda, física o digital, absolutamente todo lo que debes hacer sobre eso que deseas alcanzar.
  • Elimina distracciones.
  • Aplica bloques de tiempo y alarmas.
  • Siempre trabaja con fechas límites.
  • Recompénsate.

Para planificar tu enfoque te presento el ciclo de hábitos que te puede ayudar significativamente en el proceso. Este ciclo fue propuesto por psicólogos ya que permite una secuencia lógica de cómo enfocarte a través de tres elementos claves: (1) recordatorio, (2) hábito y (3) recompensa. En el centro del ciclo debes colocar eso que deseas lograr, identificar y tener a la vista un recordatorio sobre aquello que quieres alcanzar y establecer hábitos para conseguirlo. Cuando lo logres, deberás recompensarte. 

Te doy un ejemplo para que lo puedas aplicar: 

Meta: Rebajar 5 libras en un mes.

Recordatorio: Ropa deportiva fuera del closet (que esté visible).

Hábito: Hacer ejercicios 3-5 veces por semana, una hora.

Recompensa: Algún premio deseado. 

Este ciclo se repite constantemente y te ayudará a planificar estratégicamente tu enfoque.

El enfoque es precedido por la disciplina. La disciplina se refiere al compromiso de hacer las cosas, aun cuando no tengas ganas de hacerlo. Hay una frase de John C. Maxwell que me encanta, y dice: «La motivación te pondrá en camino, pero la disciplina te mantendrá en él». Esto me lleva a pensar que planificar tu enfoque también es un acto de autodisciplina, y que, para hacer esto, necesitas establecerte unas reglas de comportamiento que guíen tu día a día. La diferencia entre una persona exitosa y otra que no lo es, es la autodisciplina; ir por encima de lo fácil, lo agradable y cómodo. Por eso, para enfocarte vas a necesitar ejercerla. 

Para planificar tu enfoque debes ser consistente con las acciones masivas y poderosas que debes tomar, esto es comprometerse, y a su vez, es autodisciplina. En la autodisciplina no hay espacios para las excusas porque el compromiso sobrepasa cualquier excusa y te comienza a dar razones.

Para planificar tu enfoque, piensa en las consecuencias de no hacerlo. Si conoces las consecuencias buscarás enfocarte, para que esas consecuencias no arruinen el sueño que Dios tiene para tu vida. Por eso, necesitas ver las consecuencias del desenfoque en tu vida, de procrastinar y no asumir responsabilidad. Se lee fuerte, pero es la realidad. Cuando puedas ver las consecuencias, podrás ver las razones para enfocarte en lo que quieres lograr. 

Un sueño, una meta, un proyecto, requiere de enfoque. Por un momento piensa en que comienzas a conducir hacia un lugar determinado, en una ruta determinada y que muchas personas en tu auto, te dicen: «sigue por aquí», «sal por acá», «mejor toma esta carretera…». ¿Cómo reaccionarías? Seguramente te sentirías desenfocada, porque de una ruta establecida te están sugiriendo muchas otras y al final sentirás que ni sabes hacia dónde vas. La falta de enfoque provoca falta de dirección y hasta frustración. 

Planifica tu enfoque desde la consciencia, desde el propósito y desde la creencia de que puedes alcanzar el sueño que te fue entregado. Muchas veces la falta de enfoque proviene del miedo, y hasta de no creer en lo que deseas lograr. Por eso, siempre te diré que es medular saber qué es lo que quieres para que puedas enfocar bien tus lentes hacia eso. Esos lentes también requieren de fe, de una fe que vaya en contra de todo panorama y pronóstico, y el enfoque te va a ayudar. El enfoque en llamar las cosas que no son como si fuesen, será clave para activar los sueños de Dios en tu vida y verlos manifestarse. 

Eres una mujer soñadora y hacedora, enfócate en lo importante, diseña la ruta, elimina las distracciones, baja del auto a todas esas voces que no te permiten enfocarte y vive el sueño de Dios en tu vida.

En conclusión, amada soñadora que me lees, planificar tu enfoque te ayudará a:

  • Vivir tu propósito y no desviarte.
  • Ser intencional en todo lo que hagas.
  • Ser resiliente y levantarte por encima de cualquier reto.
  • Ser una mujer orientada hacia el logro y los resultados.
  • Discernir qué y a quiénes debes tener a tu lado.
  • Establecer prioridades.
  • Mejorar continuamente.

Quizás miras este proceso como uno natural y piensas que planificarlo no es necesario; sin embargo, planificar, estructurar y enfocar tu día a día, será clave para el éxito de lo que deseas lograr. Establecer normas de conductas y comportamientos para accionar tu sueño, será el puente que te lleve a la manifestación. No olvides que tu sueño está en las manos de Dios, pero te toca a ti accionarlo; por lo tanto, planifica tu enfoque, mantén tu enfoque y vive desde el enfoque correcto. Si Dios te dio el sueño, también te ha dado el potencial para lograrlo. 

La calidad de un líder se refleja en las normas que establece para sí mismo”, Ray Kroc, empresario e impulsor de McDonalds.

Un abrazo y bendiciones, 

Verónica González 

  1. Ed.

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