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¿Es posible que tenga que pensar en Recursos Humanos siendo emprendedora?, ¿no es solo para las grandes compañías? Estas son unas de las muchas preguntas que nos hacemos cuando vamos a emprender o que, incluso pasamos por alto, ya que por lo general, cuando empezamos con nuestro emprendimiento lo hacemos nosotras solas, o con una persona más que se ha asociado con nuestra nueva compañía, o con aquellos que no tienen más remedio y sí o sí son parte del negocio, porque viven junto a nosotros: nuestra familia. Todo esto nos puede llevar a pensar que no vamos a necesitar de ciertos recursos o herramientas, porque lo que tenemos en mente quizás sea un pequeño negocio.

En este blog quiero invitarte a explorar opciones, abrir tu objetividad y pensamiento creativo y también, brindarte herramientas para que, como emprendedora, puedas maximizar tus recursos. Según define significados.com, Recursos Humanos “es un departamento del área de gestión y administración de empresas, que organiza y maximiza el desempeño de los funcionarios, o capital humano, en una empresa u organización, con el fin de aumentar su productividad”. Ahora bien, con esta definición quiero que evalúes lo siguiente: ¿Tienes capital humano? (incluyéndote), ¿tienes una empresa u organización?, ¿tu objetivo es ser más productivo? Entiendo que cualquier emprendedor, independientemente del tipo de negocio que desempeñe, respondería afirmativamente a esas tres preguntas.

Ahora bien, ya con el concepto de Recursos Humanos definido, ¿cómo lo aplico a mi negocio? Empiezo mencionando las diferentes áreas que mayormente vemos en Recursos Humanos, tomando en consideración que no son las únicas: Compensación y Beneficios, Reclutamiento y Selección y finalmente, Capacitación y Desarrollo. Dentro de cada una de estas áreas hay un sinnúmero de conceptos e información. En pocas palabras, tenemos “mucha tela para cortar”.

Para comenzar, es sumamente importante que emplees tiempo evaluando tu negocio y tus planes, a corto y largo plazo, con este proyecto. ¿Por qué? Porque, de esta manera, vas a identificar si tu concepto de negocio va a depender solo de ti o si inicialmente vas a comenzar tú, pero en un futuro añadirás nuevos recursos a tu organización. Cuando comenzamos solemos ser como un dicho boricua, a lo Cuca Gómez: “Yo lo fabrico, yo lo uso, yo lo vendo”. Es decir, somos quienes fundamos la compañía, pero también somos contables, asistentes administrativos, recepcionistas, coordinadoras de eventos, especialistas de mercadeo, compradoras, publicistas… y si sigo, no termino la lista. Pero, ¿qué pasa cuando nuestro recurso o capital humano más valioso (tú), no es administrado correctamente? o ¿qué pasa si tiene demasiado trabajo bajo su responsabilidad y por tal razón, no logra ser productivo, a tal punto que podría ser una amenaza para el éxito de la compañía?

Puede que en algún momento te hayas sentido así y por tal razón, es vital que tomes un espacio para detenerte y analizar tu negocio y sus proyecciones. Si ahora estás comenzando, ¡te felicito!, estás en la mejor etapa para este proceso y poder comenzar con el “pie derecho”. Por otro lado, si ya empezaste tu negocio y te encuentras en el “limbo” o en el “espacio sideral” sin saber qué vas a hacer, permíteme decirte que estás en un excelente tiempo para analizar tu próximo paso y asegurarte que te mueves a hacer lo correcto. Finalmente, si donde te encuentras es al borde de la caída, tal vez atosigada por tanto trabajo, pensando que si tú no estás presente tu negocio va en piloto automático hacia el fracaso, permíteme darte un rayito de esperanza, ¡no todo está perdido!

Te invito a que evalúes el ejemplo que te muestro a continuación y hagas este ejercicio: