Planifica tus resultados

La mayoría de las personas desean resultados, pero para lograr los objetivos esperados se tiene que trabajar con la planificación de esos resultados. Es por esta razón, que hoy deseo que puedas no solo planificar tus metas, sino también tus resultados. 

Los resultados son esos logros, ganancias y productos que se desprenden de tus acciones. Por lo tanto, toda acción dicta un resultado. Por ejemplo, si tú te quedas sin hacer nada, el resultado será que no ves nada producirse. La omisión o la inacción también reflejan resultados, como lo son: el estancamiento y la frustración. 

Por tanto, para poder lograrlos, primeramente, debes saber qué resultados deseas porque uno de los errores más frecuentes es establecer metas sin saber lo que se quiere lograr. Te quiero compartir un ejemplo para que lo puedas poner en contexto:

Meta- Lanzar mi podcast sobre crecimiento personal.

Meta con resultados- El ___________ (fecha) lanzar mi podcast y primer episodio y lograr _______ (cantidad) descargas.

Al tener los resultados planificados, detallados y claros, podrás tener la dirección correcta para lograrlos. 

Planifica tus resultados para que puedas tener estrategias y tácticas claras que te conduzcan a conquistarlos paulatinamente. Para comenzar este proceso te invito a contestar estas preguntas al lado de cada meta que tienes:

  • ¿Qué resultados deseo?
  • ¿Qué debo hacer?

Cuando comiences a hacerte este tipo de preguntas para la planificación de tus resultados, encontrarás claridad e intencionalidad. Por lo tanto, necesitas no solo escribir una lista de metas, sino una lista de resultados. 

El proceso de planear tus resultados es uno que sugiere proyectar las acciones a tomar. Por eso es tan importante hacerlo, porque tu meta no se queda sola; sino que, por el contrario, se acompaña de lo que necesita para lograrse. Asimismo, planificar tus resultados determinará mucho de lo que harás todos los días; de esta manera, podrás evaluar si realmente estás caminando hacia la meta o solo está escrita o de adorno en un vision board o mapa mental (se lee fuerte, pero es para que tengas una idea más clara de lo que te digo). 

Esta planificación es reveladora porque coloca en contexto la viabilidad de tu meta, te muestra no solo lo que quieres, sino también lo que tienes que hacer. Necesitas ser sumamente realista y estratégica para que este proceso sea uno acertado, y eso es lo que hará la diferencia entre estar sobre una lista de tareas y trabajar desde un plan de acción.

Los resultados se vinculan directamente a las consecuencias de tus acciones. Por lo tanto, mira lo que estás haciendo para que puedas proyectar lo que obtendrás como resultado. Se dice que eres lo que haces, así que los resultados están estrechamente relacionados a lo que haces y lo que haces dicta lo que eres. 

Muchas personas dicen que quieren ser exitosas, pero al momento de accionar, sus acciones son incongruentes con lo que dicen que quieren ser y los resultados de sus acciones se distancian sustancialmente de eso que dicen que quieren ser (por las acciones que toman diariamente). Es ahí donde se requiere de una planificación de tus resultados para que puedas no solo decir lo que quieres o vas a hacer, sino que puedas ir tras esos resultados y accionarlos diariamente. 

Para esto te quiero compartir una pirámide que he creado, que te puede ayudar a ver cómo vas a llegar a los resultados que tanto deseas. 

  • xperiencias: Las encuentras en la base de la pirámide. Estas se refieren al conjunto de experiencias vividas durante toda tu vida; tanto las positivas como las no tanto. Todas ellas tienen una influencia en tu vida y en tu toma de decisiones; por esta razón, debes evaluar cuáles pueden impulsar tus resultados y trabajar desde aquellas que te impulsan y no las que te detienen. 
  • Creencias: Basado en las experiencias vividas, tu entorno y tu círculo íntimo, construyes unas creencias; estas pueden ser limitantes o potenciadoras. Sin embargo, sin importar la categoría, promueven los resultados, ya sean los deseados o los no deseados. 
  • Conocimientos: Es todo lo que conoces y has aprendido que te ayudará a conquistar tus resultados. Si los conocimientos para lograr los resultados son limitados en algunas áreas, puedes identificar lo que necesitas y educarte sobre eso, porque muchas veces la falta de conocimiento puede limitar los resultados.
  • Hábitos: Lo que haces repetidamente y que promueve un estado o un estilo de vida. Existen hábitos saludables o no saludables y serán los que te provean una estructura para avanzar hacia la cúspide de esta pirámide, que son los resultados. Por ejemplo: el hábito de hacer ejercicios puede proveerte como resultado mayor energía para trabajar durante el día, y esa energía te mantiene accionando tu planificación y obteniendo resultados. Por otro lado, puedes tener el hábito de procrastinar, o sea, todos los días te das permiso de trasladar a otro momento lo que tienes que hacer. El primer hábito impulsa tus resultados y el segundo hábito los detiene.
  • Acciones: Se refiere a todas las actividades que llevas a cabo para lograr tus resultados. Este proceso de las acciones es sumamente minucioso porque detalla absolutamente todo; no deja a la casualidad o al azar ciertas acciones, sino que detalla hasta la mínima acción que se puede desprender de otras acciones masivas. 
  • Resultados: Es la obtención de los logros que se desean. Es la consecuencia de tus experiencias, creencias, conocimientos, hábitos y acciones. Debes atravesar por cada escalón de la pirámide para llegar a ellos.

Esta pirámide te provee un panorama más claro de cómo puedes planificar tus resultados y escalar hasta llegar hacia ellos. Esto porque realmente basado en tus experiencias asumes o no asumes riesgos. Las decisiones están enmarcadas en tus creencias («Tanto si crees que puedes, como si crees que no, tienes razón». Henry Ford). Los conocimientos te dirigirán en el proceso y te ayudarán a ser más acertada en lo que hagas (la falta de conocimientos puede dilatar tus resultados). Los hábitos son esenciales para la autodisciplina y todo resultado se vincula a hacer lo que tienes que hacer, por encima de lo que quieres hacer. Por último, las acciones provocarán que te acerques a los resultados que deseas. 

De esta forma, tú puedes planificar no solamente una meta sino los resultados específicos y cuantificables de esa meta. Planifica tus resultados y comenzarás a ver mucho más claro el camino a transitar. No verás la meta solo como un fin, sino como un trayecto y llegarás a ella de forma más efectiva. 

Los planificadores de resultados evalúan dónde se encuentran y hacia dónde van, así que necesitas saber tu situación actual y tu situación deseada y en la situación deseada deben estar los resultados que quieres ver materializarse. Esos resultados deben ser realistas y siempre deben tener un cuándo, una fecha para verlos y evaluarlos. 

De hoy en adelante, estructura y planifica tus resultados, y cuando los obtengas, evalúa. Esta fase de evaluación te dará la información para saber si hiciste buen uso de los recursos de tiempo, dinero y esfuerzo. Esta fase es muy importante para que puedas mejorar continuamente y ser más eficiente.

Planificar tus resultados te proveerá una dirección poderosa porque te posicionará para llegar a ellos y te ayudará a remover los obstáculos que pueden detenerte. Eso es lo más poderoso, que vas en ruta hacia la conquista con una visión más amplia de los retos y obstáculos, que muchas veces comienzan en la mente. 

En ocasiones, la mirada está en lo externo; pero mirar internamente será un catalizador para poder obtener los resultados que deseas. Cuando indagas y encuentras las experiencias y creencias que te hacen detenerte, puedes ir tras hábitos y acciones que te suban a un nuevo nivel para estar más cerca de los resultados. No busques afuera lo que internamente debes trabajar en ti para conquistar tus resultados. Eres una soñadora y las soñadoras se atreven a mirarse por dentro, aunque pueda doler lo que encuentren. 

En conclusión; planifica tus resultados, camina hacia ellos, ora por ellos y entrégalos a Dios; pero no olvides que el accionar te corresponde a ti. Lograr tus resultados amerita un compromiso genuino contigo misma y tus metas y para eso vas a necesitar planificar. Es por esto, que te quiero regalar este versículo para que medites y puedas llegar a la cúspide de la pirámide: 

«Supongamos que alguno de ustedes quiere construir una torre. ¿Acaso no se sienta primero a calcular el costo, para ver si tiene suficiente dinero para terminarla (Lucas 14:28). 

Necesitas ser intencional y estratégica en tu planificación de resultados, pero debes mirar muy dentro de ti desde dónde estás partiendo para lograr tus resultados; porque si partes de creencias limitantes, así serán tus resultados. Recuerda que para poder accionar y obtener los mejores resultados, primero necesitas creer que los puedes alcanzar («Todo lo puedo en Cristo que me fortalece», Filipenses 4:13). 

Atrévete a vivir el sueño de Dios en tu vida, no lo limites con experiencias del pasado, con creencias carentes, con falta de conocimiento, con hábitos pocos saludables, con acciones al azar e inconsistentes. Trabaja la pirámide de resultados que te presenté y vive con propósito, intención y acción. 

Un abrazo y bendiciones, 

Verónica González 

Ed.D.(c)

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