¿Por dónde comienzo para mejorar?

¿Has pensado sobre los procesos que llevas a cabo cuando quieres mejorar algún detalle de tu vida, emprendimiento o empresa? Es probable que no pienses en el proceso, si no en el resultado; pero quiero decirte que el proceso es tan o igual de importante como el resultado. Si depuramos los procesos tendremos mejores resultados y ahora te explico el porqué.

Si conoces la fuente de inspiración o el lugar de dónde emanan los procesos de mejoramiento, tendrás la mitad del camino adelantado. Ya sabiendo eso, siempre tendrás claro, que toda situación, gestión o problema tiene la posibilidad de ser mejorado. 

Existen cuatro elementos indispensables para que inicies el proceso de mejoramiento, que generalmente se presentan envueltos en circunstancias del diario vivir. Muchas veces no son valorados y casi siempre, son menospreciados por su simpleza. Cuando estas circunstancias ocurren, con frecuencia nos rehuimos de ellas, sin saber que cada una guarda un gran poder para ayudarnos a mejorar. Estas circunstancias son:

  • Cuando surge un problema
  • Cuando existe alguna necesidad
  • Cuando algo no funciona bien y presenta una deficiencia y
  • Cuando hay una expectativa de que debemos recibir o esperar algo mejor. 

Problema, necesidad, deficiencia y expectativas son cuatro poderosas palabras que te ayudarán a mejorar, aunque huyas de ellas. Cada una favorecerá que puedas sobrepasar los obstáculos que la vida te presente.

Cuando se presenta un problema, la reacción natural es rechazarlo o huir de él. Pero, ¿qué ocurriría si comenzamos a preguntarnos cómo puedo evitarlo?, ¿cómo puedo reducirlo?, ¿cómo puedo mitigarlo?, ¿cómo puedo superarlo? Cada contestación proporcionará nuevas formas de mejoramiento; cada alternativa que se presente será una nueva manera de resolverlo o de evaluarlo desde una visión crítica 

La necesidad, esa palabra que se relaciona con carencia y falta de algo, te da una sensación de estar incompleta. Sin embargo, más que algo negativo; puedes verlo como la pieza del rompecabezas que te falta para tener el cuadro completo. Ese espacio vacío puede ser completado con una nueva forma de hacer las cosas, nuevas alternativas, nuevos procedimientos y nuevas oportunidades para resolver un problema; o mejor aún, una nueva necesidad que pudiese ser cubierta por tu servicio o por tu producto. Cuando la sensación de necesidad te incomoda o no te satisface debes comenzar a reflexionar y preguntarte: ¿cómo lo puedo solucionar?. Ahí entonces, te llegarán a la mente varias ideas de cómo satisfacer tus necesidades. Para entonces, ya estás convirtiendo tus carencias en oportunidades.

Las deficiencias de un equipo o un procedimiento, de un servicio o de un producto que no está funcionando como esperábamos, es el detonante para comenzar a buscar soluciones. Por primera vez, comienzas a leer las instrucciones que nunca leíste, a buscar las especificaciones que nunca revisaste, a darle valor a los detalles que nunca te importaron. Estas deficiencias te hicieron conocer más de tu equipo; ahí pudiste darte cuenta de todas las utilidades que tiene y que muy probablemente está subutilizado. ¿Viste cómo lograste extraer muchas enseñanzas?. Ahora que conoces tu equipo ¿podrás mejorar su utilidad y su funcionamiento?.  

La expectativa es la esperanza de un resultado o de obtener una cosa. Esas expectativas te impulsan a actuar en consecuencia para lograr tus metas. Pero, soñarlo o imaginarlo no es suficiente y no generará ningún cambio; deberás utilizar ese proceso creativo para identificar maneras de cómo cumplir con ellas. El proceso de creación y desarrollo de esa expectativa servirá como base para diseñar tu plan de mejoramiento.

Ya has podido ver cómo cada uno de estos cuatro elementos tiene un rol importante que te ayudará a mejorar. Sé que inicialmente los pudieses percibir como algo negativo porque retan y te sacarán de tu zona de confort; pero, si no hay inconformidad no habrá cambio y si no hay cambios no habrá progreso. 

Cuando se te presenten estos elementos, recíbelos con entusiasmo, entereza, valentía y fe. Sí, con fe, con ánimo de resolverlo, de enfrentarlo y de superarlo. Reclama para ti la frase «todo lo puedo en Cristo que me fortalece» y yo le añadiría y «me mejora» para que la nueva versión diga: «todo lo puedo en Cristo que me fortalece y me mejora». Pero, para que puedas decir la nueva frase completa, tienes que comprometerte a adoptar una postura de aceptar y enfrentar y no de huir y escapar.

De ahora en adelante te exhorto a que enfrentes tus problemas, satisfagas tus necesidades, arregles lo que no está funcionando y trabajes para tener unas altas expectativas.

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