Relaciones familiares para soñar

Familia. Para muchos, definir qué es una familia resulta desafiante; mientras que para otros, es una oportunidad para desprender de su ser interior, experiencias y vivencias que han cambiado su historia.

La familia es el núcleo que se desarrolla de la unión y pacto entre un hombre y una mujer, que como consecuencia trae consigo la bendición de los hijos. El salmista David expresó en el Salmo 127:3 “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre”. Nuestra sociedad desconoce el verdadero rol de los padres para con sus hijos (familia), y es por esta causa, que nos encontramos con hijos que están careciendo de disciplina, afecto, amor, dirección y de identidad propia.

Para poder establecer relaciones familiares para soñar, es necesario conversar sobre algunos puntos esenciales:

Primero, veamos: ¿Cuál es el deber del padre dentro de la relación familiar? El rol paternal es de suma importancia dentro del núcleo familiar. El padre es la cabeza del hogar, el proveedor, el protector, quien “gobierna” o dirige con razonamiento, con entereza y con amor. El padre responsable busca entablar una estrecha intimidad con Dios, para así conocer, a través de Su Palabra, cómo liderar a su familia dentro de un ambiente espiritual (nótese la palabra espiritual, como un conjunto de principios bíblicos que nos motivan a desarrollar una relación con Dios). Luego que esa relación se establece, el padre se nutre con la verdad bíblica para, con diligencia, sostener, abrigar e instruir a su familia. No cabe duda que los hijos necesitan el sostén emocional, espiritual y físico de su padre, un padre comprometido a ejercer con responsabilidad aquella tarea que se le fue asignada desde la eternidad.

El rol paterno no es el único con esencia dentro de las relaciones familiares. Veamos cuál es el deber de la madre dentro de la relación familiar:

La sociedad ha presentado a la madre como la protectora de la vida emocional e intelectual de los hijos. Es quien pasa la mayor cantidad de tiempo con ese niño, quien por sus cuidados se convertirá en un hombre o una mujer de bien. La madre es tan esencial en la vida de sus hijos, que se esmera por suplir el alimento para su cuerpo y para su alma. Nunca deja de proveer nutrición intelectual a través de su vida, enseñanza y ejemplo, usando la Palabra de Dios para sellar sus vidas con crecimiento espiritual. No cabe duda que la madre tiene un espacio especial en la familia.

Entonces, ¿cuál es el deber de los hijos dentro de la relación familiar? Quizás piensas que solo los padres tienen la responsabilidad de dirigir la relación familiar, hacia la estabilidad y la salud para con todos los miembros. Quisiera tomar un momento para presentar la perspectiva del hijo que busca establecer y mantener la salud con sus padres, para que la familia pueda soñar.

Los hijos son llamados a obedecer, a ser instruidos, a prestar atención a la enseñanza de sus padres para que sus días se alarguen en la tierra. Uno de los diez mandamientos, escritos en Éxodo 21:12, dice: “Honra a tu padre y a tu madre para que tus días sean alargados sobre la faz de la tierra que Jehová Dios te da”. ¿Qué es honrar a nuestros padres? Honrar es respetar, amar, llenarles de alegría, tenerles en alta estima, obedecerles, suplir sus necesidades y hacerles el bien, aun cuando pensamos que no lo merecen. Honrarles es sobrellevar sus debilidades e imperfecciones, entendiendo que ellos son seres humanos que fallan y se duelen. Es tener la capacidad de ver sus virtudes, por encima de sus incapacidades y errores. Dios nos da la encomienda de impartir a nuestros padres, una pizca de la bendición que ellos nos han dado, a través de la vida.

Quizás no has tenido la “bendición” de gozar un hogar estable y sano, sino que su experiencia ha estado llena de dolor, abandono, rechazo, maltrato y desamor. Tal vez te preguntarás, ¿cómo puedo honrar a mis padres, para poder experimentar relaciones familiares para soñar? Te mencionaré tres formas:

  • Aprendiendo que hay grandes promesas para ti, si como hija haces lo correcto por encima de las circunstancias que estás viviendo o has vivido.
  • Dejando de condicionar tu amor a las experiencias alojadas en tu memoria.
  • Buscando mirar detrás de la nube obscura de las emociones, la luz de la razón, del perdón y de las nuevas oportunidades.

No te prometo que será fácil, pero te aseguro que será una bendición, con retribución divina, aprender a honrarlos dentro del proceso del perdón y la restauración.

Todos queremos soñar y que los sueños se hagan realidad. A menudo miramos nuestros sueños ajenos a nuestro entorno familiar, pero en las relaciones familiares para soñar, necesitamos construirnos el uno al otro. El esposo construye a su esposa con amor, la esposa construye al esposo a través del respeto, ambos construyen la integridad de sus hijos a través del ejemplo y de la Palabra de Dios. Un hogar construido sobre la roca jamás podrás ser derribado.

Para desarrollar, como individuo, las relaciones familiares para soñar, consideremos estos tres retratos:

  • Es necesario tener una buena relación contigo mismo.
  • Es necesario tener una relación en crecimiento con tu cónyuge
  • Es necesario entablar una relación estrecha con tus hijos.

Toda relación familiar para soñar debe fundamentarse en Dios, para experimentar la verdadera salud del corazón.

Dicen que no podemos dar lo que no tenemos, y si no nos conocemos, amamos, valoramos y respetamos como individuos, jamás lo podremos hacer con nuestras familias. Conocerme significa aceptar mis habilidades, capacidades y fortalezas, pero también implica poder abrazar, responsablemente, aquellas áreas que debemos trabajar para ser felices y plenos. Mirarme al espejo a diario y poder decir: “Yo soy un hermoso regalo, diferente a los demás. Yo soy genuina y perfectamente diseñada por Dios.”

En segundo lugar, para poder desarrollar relaciones familiares para soñar, es necesario tener una sana relación con nuestro cónyuge, permitirnos amar y ser amados, dar lo mejor de nosotros y recibir lo mejor de la persona quien nos ama. Buscar desarrollar una relación basada en el respeto, el afecto, la amistad, el compañerismo, la paciencia, la honestidad y el temor de Jehová, nos llevará a vivir una relación matrimonial saludable.

Finalmente, para poder desarrollar relaciones familiares para soñar, es importante establecer y mantener una relación estrecha con nuestros hijos. Buscar la manera de llegarles al corazón, a través de nuestros halagos, caricias, palabras de afirmación, presencia, amor incondicional, instrucción, disciplina, nutrición al alma y al espíritu, en amor. Todo esto lo podemos lograr si reside en nuestro corazón el perfecto amor de Dios, que echa fuera el temor.

En conclusión, ¿cómo desarrollamos las relaciones familiares para soñar? A través de estas cinco prioridades de vida:

Primero, se requiere tener una meta y un plan de trabajo. No habrá progreso si no hay movimiento. Trace con su familia estrategias que beneficien sus vidas individuales y sus lazos familiares. Sea diligente y constante.

En segundo lugar, préstele atención a su familia. Cada uno de ellos tiene necesidades emocionales, intelectuales, espirituales y físicas. Muchas veces pensamos saber lo que nuestro cónyuge e hijos desean, pero si no nos damos a la tarea de identificar genuinamente lo que hay en sus corazones, no seremos efectivos. En la medida que los conozcamos, nuestras relaciones familiares se solidificarán.

En tercer lugar, converse los sueños familiares con todos los miembros de la familia. Si no hay unidad dentro de la relación, no se podrá trabajar en equipo. ¿Cómo puede un equipo alcanzar el triunfo, si cada miembro actúa independiente el uno del otro? Es el mismo concepto dentro de nuestras relaciones familiares. Si deseamos que todos sean partícipes de esos sueños, todos deben ir caminando hacia la misma dirección en la jornada.

En cuarto lugar, adquiera las herramientas necesarias para efectuar tu plan familiar y aplícalas en el momento adecuado para que la efectividad de la perseverancia ayude a su familia a no desmayar ante los obstáculos de la vida. Y finalmente, manténganse fundamentado en la Palabra de Dios. En la medida en que depositemos nuestras relaciones familiares para soñar en las manos de Dios, seremos dotados de sabiduría que no solo nos impulsará a alcanzar lo deseado, sino que nos moverá a vivir una vida de plenitud dentro de nuestra relación familiar.

Dra. Dórily Esquilín

Escritora de Relaciones familiares para soñar en Soñadoras.com

Autora de Sonríele a la vida a través de la neblina

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