Tips para desarrollar efectivamente las relaciones familiares

Si eres padre o madre, estarás de acuerdo con esta aseveración: ser padres no es tarea fácil. No tenemos un manual de cómo ser efectivos en nuestro rol. Hemos aprendido a serlo por medio de las experiencias vividas o por lo que hemos escuchado, visto y decidido hacer en nuestros núcleos familiares. En ocasiones hemos sido efectivos; mientras que en otras, nos ha invadido la culpa y la insatisfacción. Eso es parte del proceso.

No podemos ignorar que los tiempos han cambiado, que hoy vemos fenómenos en la sociedad que antes no se veían o por lo menos, no eran visibles ni se comentaban en nuestros hogares. No había tanta exposición a las parejas del mismo sexo, al alcohol y las drogas, ni a la promiscuidad. Había muchos tabúes y las generaciones de hace 30 a 50 años aprendieron y se acostumbraron a vivir en silencio.

La generación de hoy está siendo bombardeada por las redes sociales. Hipersexualidad, pornografía, suicidio, acoso físico y sexual, violencia en el noviazgo, homosexualidad, entre otros factores, han tomado gran auge entre nuestra juventud. No podemos ignorar que estos factores están desviando a nuestros hijos de la verdad bíblica y de la estabilidad en el hogar. Es por eso que, como padres, necesitamos estar alertas e informados, dispuestos a trabajar nuestro rol de manera efectiva, para así poder darles a nuestros hijos lo mejor de nosotros, un legado responsable y fomentado en el amor.

Si preguntara cuántos padres han tenido, o tienen algún conflicto con sus hijos hoy, muchos levantarían su mano. Todo padre saludable desea que sus hijos se desarrollen en un hogar estable, para poder ver a sus hijos triunfar, alcanzar sus metas y a ser personas de provecho en la sociedad. Es por eso, por lo que necesitamos prestar mayor atención a las necesidades de nuestros hijos y a nuestro rol en su educación, desarrollo y crecimiento.

Deseo compartirles algunos tips con los que puedes desarrollar una relación efectiva con tus hijos, para así nutrir sus necesidades y fomentar la salud familiar.

Primero, nuestros hijos necesitan tiempo de calidad. Es necesario que compartas tu tiempo con tus hijos. Compartir no es solo tener presencia física, sino más bien, tener presencia emocional. Hay muchos padres presentes en la vida de sus hijos pues viven bajo el mismo techo, pero están ausentes en su vida cotidiana.  Es por esta causa que no entiendes a tus hijos ni ellos a ti. Entonces, ¿qué hacer? Propóngase comer con sus hijos, separar tiempo para conversar, escucharles y sobre todo, para prestarles atención.  No es la cantidad de tiempo, sino la calidad que le brindes.

Segundo, nuestros hijos necesitan recibir constante apoyo, motivación y palabras de afirmación, para que desarrollen su autoestima de manera saludable. Tenga cuidado con las palabras que salen de su boca. No hable de manera despectiva, no desprecie a sus hijos, no los ofenda deliberadamente, no les rompa el corazón, ni les maltrate. Háblele como a una persona con emociones y sentimientos. Le darás vida a tus hijos con la boca o le llevarás a la muerte. Proverbios 18.21 dice:” La muerte y la vida están en poder de la lengua”.

Tercero, nuestros hijos necesitan de una estructura emocional. ¿Qué significa esto? Que ellos necesitan ser parte de un ambiente familiar donde los sentimientos y emociones puedan ser expresados abiertamente. No calles las emociones de tus hijos. Ellos necesitan tener la confianza para decir como se sienten siendo parte de su familia.

Cuarto, nuestros hijos necesitan experimentar la comunicación efectiva y ser escuchados para ser entendidos.  Es importante que aprendamos a accionar versus a reaccionar, ante nuestros hijos, escuchándolos para luego contestarles. Santiago 1:19 dice: “todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse”. Propóngase pensar antes de hablar, para que sus respuestas no estén cargadas de emoción, sino para que reine la razón y el amor en su hogar. Use la cordura, la sabiduría y la madurez. Evite los gritos, las peleas, los insultos para con sus hijos, y sobre todo, no les ignore. Ellos necesitan que papá y mamá muestren madurez y control propio.

Quinto, nuestros hijos necesitan ser respetados como seres individuales. Cada momento en el que compartas con tus hijos, recuerda que fueron creados por Dios como personas que merecen nuestro respeto. Hay ocasiones en las que pensamos que nuestra autoridad como padres nos da el derecho de maltratarlos para establecer respeto. Ignoramos sus deseos, opiniones y sentimientos.  No pase por alto este detalle.  Ellos merecen percibir que son estimados, valorados, apreciados y que sus aportaciones en familia son tomadas en serio. Sea que tengan 5 años o 25, sus hijos deben sentirse importantes dentro de su núcleo familiar.

Sexto, nuestros hijos necesitan tener parámetros y límites. Contrario a la opinión popular, los hijos anhelan la estructura familiar que como padre le da. Cuando reconocen que no le das todo lo que desean por su bien, cuando le pones reglas para asegurar que tienen protección, cuando ven que los límites que estableces son para hacerle un mejor ser humano, ellos crecen sanamente. A través de los límites, sus hijos aprenderán a sentirse seguros. Considerarán su núcleo familiar con un lugar de refugio, un espacio donde su crecimiento es fomentado.

Séptimo, nuestros hijos necesitan disciplina (instrucción y dirección). Todo ser humano busca experimentar la disciplina, a través de la instrucción y la dirección. Me encanta como la Biblia presenta los beneficios de la disciplina magistralmente en Hebreos 12: 11 donde dice: “Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados”.  Si usted se resiste a disciplinar con instrucción y dirección, alguien lo hará de manera errónea por medio del acoso, abuso, manipulación y control. Por eso, asegúrese de que la disciplina que está brindando a sus hijos vaya sazonada de instrucción y dirección, y déjele saber a su hijo que la disciplina es indispensable para que sea un adulto de bien.

Octavo, nuestros hijos necesitan recibir instrucción espiritual. Conocer quién es Dios es esencial para tener una vida espiritual saludable. Puedes enseñarle a tu hijo sobre los principios bíblicos en la medida que los conoces y das ejemplo de ellos, por medio del manejo de tu vida como padre. No dejes la instrucción espiritual de tus hijos en manos de los demás. Eres responsable de la salud espiritual de tus hijos. La Biblia dice en Proverbios 22. 6 “instruye al niño en su camino y aún cuando fuere viejo, no se apartará de él”. No solo debes dirigir a tus hijos en el camino de Dios, sino también en el camino de la vida. Modela lo que predicas con tu boca a través de tu conducta y tus acciones.  Sigue lo que enseñas y se fiel a tu palabra.

Por último, muéstrale a tus hijos que los amas. Ellos necesitan saberlo, no solo de palabras, sino también con hechos. Dales constantes muestras de amor, cariño, afecto y comprensión. ¡Abrázalos! Muéstrales tu calor maternal de manera genuina. Si no sabes hacerlo, busca aprender. No te cohibas de darles tu amor, porque si no lo reciben de ti, lo buscarán en el lugar equivocado. ¡No hagas de tus hijos unas víctimas más! Aprendamos a mostrarles amor a nuestros hijos como Jesús lo hizo, con el ejemplo.

 

Dra. Dórily Esquilín

Escritora de Relaciones familiares para soñar

 

CEO- DLC Consultants Inc, y autora de Sonríele a la vida a través de la neblina

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