Tsunami de amor y mediación

En el mes de febrero, específicamente el día 14, se celebró el día de San Valentín, que muchos conocen como el día del amor y la amistad. A pesar de que muchas celebramos el amor y la amistad todos los días, en esa fecha, especialmente, como que los regalos y el amor sobreabundan. Y, ¿sabes qué?, eso es buenísimo. Todo acto que sale del corazón, que es genuino y sincero, que busque provocar sonrisas y un tsunami de amor, bienvenido sea.

Este día se presta para dar la milla extra con tus padres, tus hijos, tus amigos, compañeros de trabajo, pareja, en fin, con todas esas personas que amas, aprecias y valoras. Sin embargo, en medio de esa emoción también creas la expectativa de recibir ese detalle especial de tus seres amados. 

Ahora quiero hacer un ejercicio contigo: quiero que trates de recordar la conversación que tuviste con tu pareja, relacionada con ese regalo especial que te gustaría recibir un 14 de febrero. Honestamente, me atrevo a decir que muchas de nosotras (sí, me incluyo), muchas veces no decimos claramente qué nos gustaría recibir ese día. Tal vez no tenemos una conversación sobre el regalo anhelado, quizás tenemos un sinnúmero de diálogos sobre lo que nos gustaría recibir ese día, olvidando ser específicas, claras y precisas. 

Puede ser que muchas piensen: «yo le doy varias opciones para que escoja», pero luego, cuando recibes el regalo no es lo que realmente querías. Por otro lado, están las que dicen: «sé creativo, regálame cualquier cosa, tú me conoces», y cuando llega el regalo, no te gusta y tienes que fingir emoción, o tal vez te molestas y tu pareja se da cuenta y eso provoque un momento incómodo y desagradable.

Cuando alguien se esmera en tener un detalle contigo y separa de su tiempo para comprarte tu regalo y  además de eso escribe una nota (aunque sea corta) expresando lo que siente por ti, debes recibirlo con agradecimiento. Tal vez no es lo que esperabas, aunque se lo mencionaste de manera indirecta y hasta directamente, lo importante es recordar que ese detalle puede provocar un tsunami de amor si lo recibes con un corazón agradecido.

Los regalos son bienes materiales, tangibles, son cosas perecederas cuyo uso dependerá de ti, pero el acto de regalar es intangible, es invaluable, es una muestra de cariño, de afecto, de valor, es un acto de amor que ha de ser valorado y llevarás contigo toda la vida.

Muchas veces, pasamos por alto el verdadero significado del acto de regalar y nos enfocamos en lo superficial.  En las relaciones de pareja es común que ocurran diferencias y hasta situaciones conflictivas relacionadas al acto de regalar.  Es posible que se experimente molestia, enojo y hasta se generen discusiones, porque no se recibe el regalo que se quería, y eso puede provocar conflictos y empañar el valor real de ese acto. 

Pero ¿cómo podemos comenzar a valorar más el acto de regalar de nuestros seres queridos? Te quiero compartir unos consejitos que como mediadora he podido observar en las mediaciones de pareja:

  1. Valora el gesto, el detalle que tuvo para contigo.
  2. Observa su reacción al entregarte el detalle, el brillo de sus ojos, la emoción de poder obsequiarte algo y déjale saber lo que sentiste al ver su reacción al entregarlo.
  3. Agradece. Decir gracias no puede pasar por alto. El agradecimiento provoca bendiciones.
  4. Bendice. Expresa desde tu corazón lo bendecida que te sientes de poder recibir un regalo y como muestra de esto lo quieres bendecir con una expresión de amor o con una oración para una cobertura divina especial.

Lo más importante es que reconozcas que el acto de regalar es más importante que el mismo regalo. Que la belleza y grandeza del regalo lo debes ver desde la perspectiva de que esa persona decidió reconocerte, halagarte y bendecirte con un regalo.

En mediaciones de pareja he podido ver cómo los participantes se molestan por cosas que tal vez para muchos son nimiedades y cosas simples, como por ejemplo, recibir el regalo equivocado que no fue de agrado. En el proceso de mediación, guío a las parejas a que dialoguen, se sinceren y expresen con honestidad y respeto qué es lo que realmente les molesta e incómoda, para que luego ellos mismo analicen qué pueden hacer y qué les gustaría que hiciera el otro para resolver su incomodidad o malestar por el conflicto. En ese diálogo, hay lágrimas, pero hay risas; hay enojo, pero también hay reconciliación, porque a través de la mediación, con la ayuda de esta servidora, pudieron ver que solo necesitaban dialogar pacífica y asertivamente en vías de resolver y así buscar la transformación a su conflicto.

Si bien es cierto que hay regalos intangibles como ese beso o abrazo inesperado, esa mirada seductora en compañía de un te amo, un halón para que bailes y conectes tu cuerpo y alma, una palabra llena de sabiduría para animarte si estás triste y hacerte sonreír; el hecho de recibir un regalo tangible nos emociona, nos alegra, nos hace sentir bien, desata un sinnúmero de emociones y nos sentimos amadas. 

Por eso, te invito a que seas honesta, di lo que quieres, habla y díselo de manera clara y precisa, y reconoce que a veces aún con las mejores intenciones se puede cometer un error al seleccionar el regalo. Básicamente, con esto te quiero decir que lo ideal es que te enfoques en el acto de regalar más que en el regalo y desatarás un tsunami de amor que inundará tu alma, cuerpo y corazón. 

Recuerda, si deseas ese tsunami de amor, practica la honestidad, la comunicación y la mediación. ¿Te animas? Espero que sí.

Dina Sánchez

#MediadoraConPropósito 

Vicepresidente Centro de Solución de Conflictos

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